jueves, 6 de octubre de 2016


EL PORQUÉ

Porque a mi abuela paterna y a sus hermanas no les correspondió herencia y al único varón sí; porque a mi madre las monjas le dijeron  que con una cultura general iba más que servida, aquello le marcó toda una vida; porque mi padre nos llamó a mis hermanas y a mí para contarnos la gran tragedia, que mi prima soltera  se había quedado embarazada y eso era una mancha oscura para toda la familia; porque la regla nadie me la supo explicar antes de que viniera, más manchas oscuras y ocultas; porque el día que le dijimos a mi hermano que nos ayudara a pelar patatas mi padre casi nos mata; porque mientras mi hermana era reina de las fiestas del pueblo yo me entretenía en conocer la fisionomía masculina sin tener la más remota idea de nada; porque no pude hacer en su momento las carreras que me gustaban por ser una de putas, Arte Dramático, y la otra demasiado peligrosa, Periodismo,   para que una mujer se fuese sola a Barcelona; porque un hombre desnudo se me abalanzó paseando yo por los frondosos senderos de un  jardín y la policía me preguntó que qué ropa llevaba puesta yo; porque me tocó ser testigo de tantas y tantas humillaciones hacia mi madre; porque me pesaba mucho el silencio forzoso que imponía mi padre; porque tuve que indicarle a mi madre que su vida así la estaba matando; porque viví en directo las miradas e ironías de la primera separación en un pequeño pueblo; porque me cansé de oír decir a mi madre “yo son tonta”; porque aquella noche de copas en que acompañé a un hombre a su casa me penetró salvajemente ante mi oposición, acaso a qué creía que había ido yo; porque en aquel trabajo o tomabas copas y coca con los directivos o poco tenías que hacer; porque no se me informaba de aquello que era mío pero sí que tenían derecho a mi firma; porque con 33 años, al comenzar la carrera, el director de estudios me llamó a su despacho para decirme que yo nunca la iba a acabar; porque me tocó escuchar de un jefecillo “venga bajad rebaño de ovejas” dirigiéndose a un grupo de trabajadoras entre las que me contaba yo; porque muchas noches pasé miedo al regresar sola a casa; porque al ir al banco a consultar gestiones se han dirigido sin miramientos al varón que me acompañaba; porque todavía hay quien me ha dicho ….”vete al Corte Inglés y cómprate un marido”; porque mi hija dice que porqué me llaman padres si ella sólo tiene una madre; porque una amiga me hizo ver que hay que decir niños y niñas en el aula, niños solo va calando; porque me agota ver los roles aún tan definidos; porque comprendí después de todo esto y mucho más que sí, que era feminista; porque antes si me preguntaban si lo era, yo, tan segura de mí, me atrevía a decir …”Yo soy Pepa”; porque ha tenido que pasar el tiempo para que diga “sí,  yo Pepa soy feminista”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario